Romper el límite (mental)

Los findes me mola hacer la tirada larga.


Es ese momento de la semana en el que hay más calma, más tiempo, menos prisas.

Rodaje disfrutón, sin mirar tanto el reloj.


El caso es que muchos sábados suelo salir con Aitor, por la Casa de Campo.

Y una de las cosas que más me mola de correr con él es que me cuenta historias muy guapas de su época de ciclista profesional.

El otro día, entre zancadas, salió un tema del que todos hemos sido víctimas:

Cómo nos ponemos límites donde no los hay.
Cómo nos frenamos nosotros solos.

Y me soltó una anécdota que me flipó:

En el equipo, muchos de sus compañeros tapaban el potenciómetro con esparadrapo.

Le pregunté por qué hacían eso…

Y su respuesta fue clara:

— Para no sentirse condicionados por los datos.
— Para no limitarse con números.
— Para ir a todo lo que pudieran ese día.
— Y punto.

Y claro, ahí se encendió la bombilla.

Porque esto pasa igualito en esto de correr.

A veces el reloj te frena más que tus piernas

Sin darnos cuenta, nos autolimitamos.

Pensamos que no podemos ir más rápido, que ese ritmo no es “el nuestro”, que si vamos así vamos a reventar…

Y lo que pasa en realidad es que…


No es el cuerpo el que dice basta.

Es la cabeza la que mete el freno.

¿Un ejemplo?

Cuando sales a correr mirando el GPS cada 100 metros.

Cuando ves un ritmo “que no toca” 

Cuando te parece que no aguantas más… pero sí que puedes.


Lo viví en carne propia

Me acuerdo de una media maratón en Ciudad Universitaria.

Nada más salir, el GPS se me fastidió.

Así que hice lo único que se me ocurrió:

Fiché a un tío que tenía pinta de ir como yo… y me pegué a él.

Cero datos. Solo sensaciones.

¿Resultado?

Corrí sin presión. Sin freno mental. Sin techo.

Y peté el crono.

Una de mis mejores carreras.

El límite existe… pero está más lejos de lo que piensas

Ojo, no quiero caer en el “querer es poder”.

No todos podemos correr los 100 metros en 9 segundos.

Pero sí que creo una cosa:

Muchas veces, nuestros límites son imaginarios.

Los ponemos nosotros.

Y cuando rompemos esas barreras mentales, pasan cosas muy guapas.

Así que, querido corredor…

¿Te estás limitando sin darte cuenta?

Escríbeme a: hola@correr.run

Cuéntame alguna vez que rompiste un límite… o en la que saliste a calzón quitado.

Que pases un gran día
Mariano

PD1: Yo tengo una técnica: la de salir a calzón quitado. A veces sale bien. A veces me inmolo. Pero siempre aprendo algo.

PD2: ¿Tienes un colega que corre mirando el reloj cada 10 segundos?

Pásale esta historia. Le vendrá bien → www.correr.run

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