Escucha…
No sé si a ti también te pasa, pero últimamente me doy cuenta de que estamos más pendientes de los datos que de correr.
Es como si muchos ya no saliéramos a correr, sino a hacer auditorías en movimiento.
(Yo el primero)
Que si el ritmo. Que si las pulsaciones. Que si el tiempo por kilómetro, la potencia, la carga de entrenamiento, la recuperación recomendada, la altitud, la humedad…
Y claro, pasa lo que pasa.
Que de tanto mirar el reloj… se nos olvida mirar para dentro.
Se nos va el santo al dato (nunca mejor dicho) y dejamos de hacernos la pregunta más simple:
¿Cómo me siento hoy de verdad?
Porque hay días en los que el cuerpo te está diciendo “vamos, que estamos finos”
Y el reloj te responde con un: “reposo recomendado: 42 horas”.
Y otros días en los que vas con las piernas como dos bloques de hormigón, y Garmin te aplaude como si estuvieras en tu mejor momento.
Pero claro, ahí estamos nosotros: obedientes, midiendo todo al milímetro,
como si por tener más datos fuéramos a correr mejor.
Yo llevo casi un año entrenando con potenciómetro (Stryd)
Y ojo, que no me quejo.
Va fino. Da info muy útil.
Pero si te soy sincero… los días que mejor me han salido, han sido los que he corrido por sensaciones.
Los días en los que no estaba todo el rato haciendo scroll en el reloj, sino que simplemente salía, me dejaba llevar, escuchaba al cuerpo y lo dejaba hacer.
Y eso, que parece una tontería, marca la diferencia.
Porque entrenar con cabeza no es solo medir.
Es saber qué hacer con lo que sientes.
Y si estás todo el día metido en gráficas, algoritmos y porcentajes de mejora, pero no sabes cuándo levantar el pie o cuándo apretar…
Entonces corres para las métricas, no para mejorar.
Así que nada.
Todo esto te lo cuento porque yo también he estado ahí.
He mirado el reloj 28 veces en un rodaje suave.
He escrito descripciones de Strava que parecían prospectos.
He entrenado para el dato, y no para mí.
Pero también he aprendido (a cabezazos, como casi todo) que si no escuchas al cuerpo, ningún dato te salva.
No sé si tú también lo has sentido.
Si te pasa, escríbeme y cuéntamelo a hola@correr.run
Siempre mola saber que uno no es el único loco con esto.
Que pases un gran día
Mariano
PD1: No se trata de renegar de los datos. Se trata de saber cuándo usarlos… y cuándo dejar que hablen las piernas.
PD2: Si tienes ese colega que corre más mirando el reloj que la calle, mándale esta newsletter. Igual le viene bien bajar el ritmo (del scroll, al menos). –> https://correr.run/
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