A veces pensamos que, si algo no va bien entrenando, la solución es…
Entrenar más.
Más kilómetros.
Más días.
Más fuerte.
Pero no siempre es cuestión de correr más.
A veces el cambio no está en lo que haces, sino en lo que no haces.
O mejor dicho: en lo que no tomas.
Me explico.
En mis primeros maratones, te juro que acababa las tiradas largas como si me hubiera pasado un camión por encima.
Fundido.
Con las piernas que no eran mías.
Y una sensación de vacío total. Cero energía, ganas de tirarme al sofá y no moverme en todo el día.
Y claro, yo pensaba que eso era lo normal.
“Será que esto es lo que toca al prepararse bien”, me decía.
Pero no. Lo que tocaba era cuidar mejor lo que metía al cuerpo durante y después del entreno.
Ahí empecé a probar cosas: primero geles, luego recuperadores…
Pero donde noté de verdad el cambio fue al empezar con los electrolitos.
Y si has tenido calambres, bajones de energía o tardes eternas para recuperarte, sabrás de lo que hablo.
La hidratación no es solo agua.
Es reponer lo que pierdes al sudar.
Sodio, potasio, magnesio.
Así de simple.
Desde hace un tiempo estoy tomando los sobres de LIT.
No tienen azúcar.
No tienen rellenos raros.
Solo lo que necesitas para que el cuerpo rinda y se recupere como toca.
Y lo mejor es que están hechos aquí, en España.
Que puede parecer un detalle, pero oye… cuando algo se hace bien cerca, se nota.
Ahora han sacado una promo:
Nada mal.
Así que si haces entrenos exigentes, tiradas largas, o simplemente quieres acabar con buenas sensaciones en vez de arrastrado… échales un ojo que merecen la pena.
Que pases un gran día
Mariano
PD2: ¿Tienes un colega que siempre termina con calambres, mala cara o medio roto? Reenvíale esta newsletter. Igual te lo agradece en la próxima tirada larga.
Únete a la newsletter que leen cientos de corredores populares
Motivación diaria en tu buzón para correr más y mejor