Entrena la gratitud como si fuera un 10K

Uno de mis libros favoritos es “Gratitud”, de Oliver Sacks.

Un puñado de relatos cortos donde da las gracias por pequeñas cosas de su vida.

Nada extraordinario. Nada forzado.

Solo momentos normales… que te hacen ver la vida de otra forma.

La verdad es que me encantó.

Como su biografía: “En movimiento”.

(Nombre perfecto, por cierto, para un libro sobre correr.)

Total, que el otro día salí a rodar con mi pana Cristian.

Y entre pitos y flautas nos pusimos a arreglar el mundo y a filosofar (lo típico cuando sales a correr con los amigos)

El caso es que salió otra vez el tema de…

La Gratitud.

Lo afortunados que somos por poder correr.

Por tener salud.
Por tener una familia que te quiere.
Por disfrutar de algo tan simple como una mañana de trote con un colega.

Y ahí le dije:

“Tío, esto también se entrena”.

No como series ni cuestas…

Pero sí se puede entrenar el músculo (mental) de ver lo que tienes en vez de solo lo que falta.

Por aquí van 3 ejercicios prácticos para entrenar la gratitud.

(Sin incienso y sin rollos raros)

3 pequeños gestos al día.

(Como si fueran abdominales para la cabeza.)

1/ El diario de gratitud

A ver también se puede escribir.

Pero para que resulte más fácil cada noche, antes de dormir, acuérdate de 3 cosas (aunque sean pequeñas) por las que estés agradecido.

Puede ser cualquier cosa:

– Ese café que te tomaste y te supo a gloria
– Ese saludo a un vecino
– Esa canción que sonó cuando la necesitabas

La clave no es que sean grandes.

Es entrenar al cerebro a escanear lo bueno en vez de obsesionarse con lo malo.

2/ Rodaje por sensaciones

(También vale caminando.)

El caso es salir a rodar sin presión.

Sin auriculares.
Sin mirar el reloj.
Simplemente estando presente.

Mirando el cielo, los árboles.

Escuchando los sonidos.

Lo que sea.

La gratitud empieza por estar presente, no por estar motivado.

3/ Da gracias

A alguien. En voz alta o por mensaje.

No te lo guardes.

A ese amigo que te escuchó sin juzgar.
A tu pareja que te ayudó.
A quien sea que te hizo sentir visto, acompañado, sostenido.

Un simple “gracias por lo de ayer, me ayudó más de lo que parece” puede cambiarle el día a esa persona.

Y el tuyo también.

Gratitud en carrera, en lesión y en los días de mierda

Correr no es siempre estar a tope.

Hay lesiones. Frustraciones. Entrenos que salen mal.

Ahí es donde la gratitud se vuelve un escudo.

No es fingir que todo está bien.

Es decir:

“Hoy me duele la rodilla… pero tengo un fisio que me está ayudando.”

“Odio este rodaje… pero gracias piernas por seguir empujando.”

“Estoy reventado… pero estoy aquí dándolo todo.”

No es “ser positivo”.

Es ver que, incluso en un día de mierda, algo se puede agradecer.

Y como todo entrenamiento, cuesta al principio.

Pero si lo haces cada día… acaba siendo tu mejor arma para correr (y vivir) más ligero.

Empieza hoy:

3 cosas.
Nada más.
Y a rodar con otra cabeza.

Que pases un gran día
Mariano

PD1: Una mente agradecida no borra el esfuerzo. Pero lo hace más llevadero. Y te recuerda que, incluso en los días malos, estás avanzando.

PD2: ¿Tienes un amigo que está lesionado o de bajón?
Pásale esta newsletter que seguro que le ayuda → www.correr.run

Únete a la newsletter que leen cientos de corredores populares

Motivación diaria en tu buzón para correr más y mejor

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.