Una de las cosas que más me gusta de correr… es que no miente.
Correr es brutalmente honesto.
No se deja engañar.
No compra excusas.
No le importa quién eres.
Da igual si eres rico o pobre.
Alto o bajo.
Popular o anónimo.
La carrera no sabe de eso.
La zancada, tampoco.
Y lo mejor de todo: correr te entrega lo que le das.
Ni más.
Ni menos.
¿Te saltaste entrenamientos?
Correr te lo va a recordar.
Te lo va a decir con:
– Una cuesta que no sube
– Un ritmo que no sale
– Unas piernas que pesan más de la cuenta
Sin gritar, pero claro.
Como diciendo:
«Eso que sientes… es tu excusa en acción.»
Ahora…
¿Le metiste trabajo?
¿Saliste cuando no te apetecía?
¿Fuiste constante?
Entonces correr también te lo devuelve.
Y no hablo solo de marcas ni medallas.
Te devuelve esa sensación que no se compra: la certeza de que hiciste lo que tocaba.
La paz de no haber fallado.
Y a veces, esa recompensa vale más que cualquier podio.
La carretera no te pregunta si vas rápido o lento.
Solo quiere saber una cosa:
¿Vas a volver?
Y si vuelves…
si te presentas una vez más,
aunque estés reventado,
aunque el día no pinte bien…
Entonces sí.
Ahí te espera ese “algo” que nadie te puede dar.
Eso que no se ve, pero se siente.
Ese clic mental.
Esa confianza que no grita, pero te cambia el día.
Eso que te dice:
«soy capaz de sufrir, adaptarme y seguir.»
Y ahí, justo ahí, es donde está lo bonito.
Correr no te regala nada.
Pero te da todo si lo trabajas.
Y en ese proceso… te vas encontrando contigo.
No en la meta.
Sino en cada paso del camino.
Y esa, querido corredor, es la versión que te espera al final.
Que pases un gran día
Mariano
PD1: Si tú también crees que correr es una forma de decir la verdad… escríbeme. Te leo.
PD2: ¿Conoces a alguien que necesita una dosis de realidad honesta? Reenvíale este correo. → https://correr.run/
Únete a la newsletter que leen cientos de corredores populares
Motivación diaria en tu buzón para correr más y mejor