No sé si te ha pasado.
A mí sí. Y no una vez.
Hay veces que das con esa zapatilla que te va perfecta. Te calzas y sientes que todo encaja.
Amortiguación justa. Ligereza. Estabilidad.
Una sensación de: “con estas puedo correr lo que me echen.”
La compras una vez. Luego otra.
Y sin darte cuenta, ya no quieres otra cosa. Te conoces cada versión, cada detalle.
Es una relación estable, de confianza.
Es tu zapatilla.
Y un día, sin previo aviso… la marca la deja de fabricar.
Desaparece del catálogo. Fin de la historia.
No sabes muy bien por qué.
No hubo comunicado. Ni nada de nada.
Simplemente: no vuelve.
A mí me pasó con las ASICS DS Trainer. Una mixta clásica, de las de toda la vida.
Tuve cuatro pares en rotación (solo me ponía esas zapatilllas)
Y entonces, pum, se acabaron. Un año, dejaron de hacerlas. Así, sin más.
Me quedé huérfano de zapas.
Literal.
Y claro, te pones a buscar culpables.
¿La moda de las placas? Puede ser.
Los modelos más clásicos dejaron de tener tirón…
Y los de siempre, los que íbamos con nuestras zapas de confianza, nos quedamos mirando catálogos con cara de: “¿pero esto qué es?”
Otra versión del drama:
Tú sigues fiel a tu modelo. Lo compras cada año.
Sabes que funciona. Y un día… lo “renuevan”.
Pero no es el típico cambio de color. Es un rediseño total.
Cambia la horma, la suela, el upper… hasta el alma.
Y entonces te las pones y… no
No hay feeling. Algo no cuadra.
Como si hubieran cambiado a tu zapas por otra sin avisarte.
Innovaron tanto, que se pasaron de frenada.
Y lo peor:
Tú no has cambiado. Ellas sí.
Y claro, te ves obligado a romper la relación.
Pero no sabes si el problema es tuyo o suyo.
Lo único que sabes es esto:
Ya no están. Y toca volver a empezar.
A probar. A arriesgar. A ver si hay match con otro modelo.
Y sí, es solo una zapatilla.
Pero cuando corres mucho… esa zapatilla era un pedazo de tu historia.
¿Te ha pasado? ¿Tenías una zapatilla que ten encantaba y la dejaron de hacer?
¿O la cambiaron y ya no era lo mismo?
Cuéntamelo en: hola@correr.run
Que tengas un gran día
Mariano
PD 1: Lo que funciona… no se toca. Saludos a los diseñadores de zapatillas.
PD 2: Si conoces a alguien que haya pasado por este drama zapateril, reenvíale este email. O invítale a desahogarse contigo. → https://correr.run/
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