Escucha…
Hoy quiero hablarte de algo que se malinterpreta bastante en esto de correr:
La fatiga.
Porque hay dos tipos de corredores que se sitúan en los extrmos.
Por un lado, están los que huyen de la fatiga como si fuera algo malo.
Gente que si se siente un poco pesada o nota las piernas cargadas, ya cree que está sobreentrenando.
Prefieren ir siempre suaves, cómodos, sin forzar (la clásica tarifa plana)
Nunca pisan zonas incómodas.
Y por otro lado, están los que conviven con la fatiga como si fuera una medalla al mérito deportivo.
Gente que si no acaba destruida después de entrenar siente que ha perdido el día.
Que no descansan ni cuando el cuerpo lo pide.
Que entrenan incluso cuando no toca.
Y claro: ninguno de los dos extremos funciona bien.
La fatiga, bien entendida, es parte del proceso.
No es un problema, es una señal.
Una forma que tiene el cuerpo de decir:
“Esto que estás haciendo me exige. Dame tiempo para adaptarme.”
Si nunca estás cansado, es posible que no estés entrenando lo suficiente.
Sin estímulo, no hay mejora.
Pero si siempre estás reventado, si cada semana es una odisea y cada tirada larga te deja muerto…
Estás entrenando mal. Punto.
La fatiga, acumulada sin control, es la autopista directa a la lesión, al sobreentrenamiento o al abandono.
Entonces… ¿qué hacemos?
Lo de siempre: buscar el equilibrio.
Ese punto donde entrenas con intención, aplicas estímulo, pero luego das al cuerpo lo que necesita para recuperarse y mejorar.
Una especie de fórmula sería algo así:
Cargas → descansas → mejoras.
Parece fácil. Pero no lo es tanto.
Por eso es importante:
– Planificar bien
– Medir sensaciones (no solo datos)
– Ajustar cuando toca
– Y si tienes entrenador, tener feedback constante y sincero
Porque si cada semana te pasas de rosca, no vas a aguantar mucho.
Y si cada semana vas a medio gas, tampoco vas a ningún lado.
La fatiga no es algo que haya que evitar.
Es algo que hay que aprender a gestionar.
Bien utilizada, es tu aliada.
Te hace más resistente, más fuerte, más consciente de tu cuerpo.
Mal gestionada… te sabotea.
Así que ya sabes:
Escucha al cuerpo.
No lo ignores, pero tampoco lo sobreprotejas.
Ahí está el punto justo.
Y ahí es donde pasa lo bueno.
Que pases un gran día
Mariano
PD1: ¿Te pasa que a veces dudas si estás entrenando de más o de menos? Escríbeme y lo comentamos.
PD2: Si conoces a alguien que siempre va “a fuego” o que nunca se cansa… reenvíale esto. A lo mejor le viene bien leerlo. → https://correr.run/
Únete a la newsletter que leen cientos de corredores populares
Motivación diaria en tu buzón para correr más y mejor