El verdadero orgullo no se compra, se entrena

Una de las cosas más guapas de esto de correr es que…

Nadie puede regalarte la sensación de cruzar la meta con los brazos en alto.

Porque el que llega ahí no está celebrando solo el tiempo (que también).

Está celebrando todo lo que vino antes:

Las series que no le apetecían.
Los madrugones con frío y legañas.
Esos días en los que el sofá te atrapa con peli y manta.

Y aún así saliste.

Eso es el orgullo real.

No lo da una medalla.

Lo da saber que cumpliste contigo.

Que estuviste cuando dijiste que ibas a estar.

Porque el que improvisa muchas veces acaba con esa duda en la cabeza:

“¿Podría haber hecho más?”

Pero cuando entrenas con constancia (aunque a veces protestes), llegas a meta sabiendo que hiciste lo que tocaba.

Y que lo diste todo y no guardaste nada.

Eso no lo compra nadie.

Y por eso vale tanto.

El otro día sin ir más lejos: fartlek por el Jardín Botánico de la Complu.

De esos días en los que no tienes el cuerpo para fiestas.

Frío, pereza, cero motivación.

Y al final salió un entreno bastante mejor de lo que esperaba.

De esos que te suben la moral un par de puntos.

Y es que a veces no es solo la forma física.

Es la capacidad de responder cuando no apetece nada.

De hacer sin drama.

De confiar en el proceso, aunque no tengas ganas ni de ponerte las zapas.

Porque puedes pagar por el mejor material.

Por las últimas zapatillas con placa.

Por el reloj que mide hasta la calidad de tu siesta…

Pero lo importante (la constancia, el esfuerzo, la disciplina) eso no se compra. 

Eso se entrena.

Luchar por una marca tiene algo casi sagrado.

No por el resultado en sí, sino porque el camino hacia ese resultado te cambia por dentro como pocas cosas lo hacen.

Te enseña cosas que no caben en Strava:

Paciencia.
Fortaleza.
Confianza.

Y esa sensación de haber hecho lo que dijiste que ibas a hacer.

Y por eso, cruzar la meta con los brazos en alto no es solo una foto bonita.

Es el resumen de todo lo que ya hiciste cuando nadie miraba.

Que pases un gran día
Mariano

PD1: Puedes comprar un dorsal. Pero no puedes comprar la sensación de haberlo dado todo. Esa solo se gana entrenando.

PD2: ¿Tienes un colega que está en plena preparación? Pásale este correo. A veces un recordatorio así viene bien → www.correr.run

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