El otro día escuché otra vez eso de:
“Correr es terapia”.
Y a ver… no voy a decir que no.
Sales a correr, sudas un poco, te despejas, y durante un rato todo parece un poco menos grave (o al menos menos urgente).
Eso está bien.
Muy bien, de hecho.
Pero tampoco nos flipemos.
Correr ayuda a llevar las cosas mejor.
No a borrarlas.
Te enseña algo bastante útil que el agobio sube, aprieta… pero que no es permanente.
Como en una tirada larga.
Hay un momento en el que todo molesta, pero si aguantas y sigues, muchas veces pasa.
Por eso entiendo que mucha gente diga que correr le ayuda.
Porque te ordena la cabeza, te da rutina, teda disciplina.
Y te deja esa sensación de “bueno, hoy algo he hecho”.
Que no es poca cosa.
El matiz está aquí.
Sales a correr y parece que los problemas desaparecen…
Pero no.
Se quedan ahí.
En segundo plano.
Esperando a que vuelvas.
Correr no los elimina, pero te pone en mejor sitio para mirarlos después.
Y eso no nos engañemos ayuda mucho
El problema no es correr.
El problema es pensar que solo con eso ya vale para todo.
Porque correr es una herramienta cojonuda…
Pero no tiene por qué ser la única.
Y decirlo no le quita nada a correr.
Lo hace más real.
Así que te lanzo la pregunta:
¿Para ti correr es terapia o más bien una forma de llevar mejor el día a día?
Escríbeme y cuéntamelo en hola@correr.run
Me encantará leerte.
Que pases un gran día
Mariano
PD1: Correr suma mucho. Pero no hace magia. Y tampoco pasa nada por decirlo.
PD2: Si conoces a alguien que dice eso de “yo corro para no pensar”, mándale este email. Igual le encaja. → https://correr.run/
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