Correr al trabajo (y dejar de decir que no tienes tiempo)

El otro día me escribió Marta.

Fiel suscriptora de esta newsletter (y antigua compañera de Domestika)

El caso es que, como buena corredora popular… es experta en sacar tiempo de debajo de las piedras.

Tiene dos hijos adolescentes.
Trabajo.
Perro.

Vida normal de persona adulta funcional.

Y corre la maratón de Madrid cada año.

Me decía algo muy claro:

“Si llego a casa y luego intento salir a correr… no entreno.”

Porque ya sabes cómo va la tarde:

Cenas.
Deberes.
“¿Dónde están mis zapatillas del cole?”
Lavadoras.
Vida.

Así que empezó a hacer algo que en Reino Unido se estila bastante y es…

Run commuting

(que básicamente es ir corriendo al trabajo)

Ir y volver del trabjo corriendo.

Sí, con mochila.
Sí, con logística.
Sí, con cara de “esta persona no está bien”

Me contaba (resumo porque da para documental):

Los lunes va vestida normal al trabajo y lleva la ropa de correr en la mochila.
Al salir, se cambia… y corre a casa.

Al día siguiente va en ropa de correr y se pone en la oficina los pantalones que dejó el día anterior.
El abrigo ya lo tiene allí.
Y así hasta el viernes.

Resultado:

16 – 19 km cuatro días a la semana.

¿El viernes?

Una acumulación surrealista de ropa, tuppers y objetos varios que parece que esté haciendo una mudanza por fases (palabras textuales de Marta)

Sus compañeros piensan que está como una cabra.

Pero entrena.

Y cumple.

Y no tiene que negociar con el reloj por la tarde.

Y cuanto más lo piensas… más sentido tiene.

Porque en ciudad, muchas veces no es más lento que el transporte público.

Piensa en tu trayecto habitual:

Caminar hasta la parada.

Esperar.
Transbordo.
Esperar otra vez.
Caminar hasta el destino.

Corriendo eliminas las esperas.

Vas directo.

Sin horarios.

Sin los apretujones mañaneros en el metro.

Y no, no tienes que ser Kipchoge.

Solo constante.

Ahora bien.

Si te planteas hacerlo, aquí va una mini guía práctica de persona normal:

– Empieza con la vuelta, no con la ida. Así llegas a casa y te duchas tranquilo.

– Deja ropa en la oficina. No intentes meter tu armario cápsula en la mochila.

– Usa mochila cómoda. Tu espalda no está entrenada para llevar la casa a cuestas.

– Planifica rutas sencillas. El primer día no es momento de improvisar.

– Acepta que la logística al principio es un poco surrealista. Luego se vuelve rutina.

Lo interesante no es solo que ahorres tiempo.

Es que integras el entrenamiento en tu vida, en vez de intentar encajarlo a martillazos a las 21:30 cuando ya no sabes ni cómo te llamas.

Y eso cambia bastante la película.

Porque muchas veces no es que no tengamos tiempo.

Es que el tiempo está escondido en el trayecto diario… y no lo estamos viendo.

Y tú, querido corredor…

¿Te plantearías ir corriendo al trabajo
o te parece demasiado circo logístico?

Escríbeme y cuéntamelo en hola@correr.run

Que pases un gran día
Mariano

PD1: En UK lo hacen muchísimo. Aquí aún nos miran raro.

PD2: Si conoces a alguien que siempre dice que no tiene tiempo para entrenar… mándale esto. Igual el tiempo está entre su casa y la oficina. → https://correr.run/

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