Se acerca el fin de semana y, como casi siempre, toca día de carreras.
Ya sabes cómo va esto:
Dorsal preparado.
Zapas elegidas desde el jueves “por si acaso”.
Y esa mezcla rara de nervios y ganas que aparece cuando sabes que te vas a poner un número en el pecho.
Y con todo esto rondando, quería comentarte algo que me habéis escrito varios estos días.
Y es el tema de las liebres.
Pero no de las liebres oficiales.
Las que pone la carrera.
No las del globo.
(De esas hablamos otro día)
Hoy hablo de las otras.
Las liebres de verdad.
Ese amigo que te hace de liebre y va un puntito por encima de ti, y te suelta un:
“tú ponte detrás y no pienses… que yo te llevo”.
El que te marca el ritmo sin que te des cuenta.
El que, cuando tú ya vas justo, te da ese empujón que necesitas.
Jesús Miguel (Veterano Incombustible) me lo decía así, tal cual:
“que en carreras con mucha gente es fácil engancharte a uno o a varios corredores
y que te llevan en volandas hasta la meta…
hasta el punto de sorprenderte a ti mismo”.
Y sí. Es exactamente eso.
No hay globos.
No hay carteles.
No hay promesas de tiempo.
Solo alguien tirando delante y tú pensando:
“vale… no la líes ahora”.
Y ojo, porque ser esa liebre tampoco es ninguna tontería.
No va de lucirse.
Va de contenerse.
De no dar tirones.
De correr fino aunque tú podrías ir bastante más rápido.
Vamos, de portarte bien durante unos cuantos kilómetros.
Va de correr pensando en otro.
Y muchas veces las mejores marcas salen así.
No de una estrategia perfecta, sino de engancharte a la persona adecuada en el momento justo.
Te relajas.
Dejas de mirar el reloj cada dos por tres.
Y cuando te quieres dar cuenta…
Has corrido mejor de lo que pensabas.
A mí, sin ir más lejos, mis mejores marcas han salido así.
Gracias a amigos que me acompañaron cuando más falta hacía.
Fer, por ejemplo, me llevó literalmente en volandas en la Media Universitaria y en los 10K de Tetuán.
Por eso, si este finde corres y ves a alguien tirando con cabeza, igual no es una liebre oficial.
Pero puede ser esa liebre que te arregle la carrera.
Y tú, querido corredor…
¿Has tenido alguna vez una liebre de estas?
¿O te ha tocado ser tú el que tire del grupo y se coma el aire?
Si te apetece, escríbeme y cuéntamelo en hola@correr.run
Que pases un gran día
Mariano
PD1: Las liebres con globo ayudan. Las liebres-corredores se recuerdan.
PD2: Si este email te ha hecho pensar en alguien con quien has corrido… dile que se apunte aquí y que lo lea con calma → https://correr.run/
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