Esta es la verdad…
Los lunes tienen algo curioso.
Ese “venga, ahora sí que empiezo”.
Ese “voy con todo”.
El clásico: “empiezo el lunes”.
Puede ser un cambio de hábito, empezar un plan de entrenamiento, marcar un inicio… lo que sea.
Y parece que el lunes tiene algo mágico.
Como si ese día fuese diferente.
Más motivación, más orden, más disciplina.
Ese no sé qué que no tienen los demás días.
Es como si el lunes fuera el momento perfecto para el próximo reto.
Pero… ¿sabes qué?
No lo es.
La realidad es otra.
No hay pruebas de que el lunes aumente la constancia.
Porque al final es solo eso: un día más.
Ni mejor ni peor que otro para empezar.
Lo importante es ponerse en marcha.
Sin esperar a que esté todo perfecto.
Sin darle mil vueltas.
Solo empezar.
Esa es la clave.
Y lo que sí dice la ciencia es esto:
La constancia aparece cuando haces lo que toca, cuando toca.
La disciplina crece cuando te mueves incluso con pocas ganas.
El progreso llega cuando dejas de esperar a estar motivado… y te pones igual.
Cuando dejas de decir “el lunes empiezo” y empiezas a decir: “esto es lo que hago”.
No por lo que sueñas.
Sino por lo que haces.
El lunes no te hace mejor por ser lunes.
Lo que te hace mejor es no necesitar el lunes para empezar.
Es tirar para adelante.
Es dejar de pensarlo tanto.
Es moverse.
Y te lo digo por experiencia: es mejor empezar cuanto antes.
Sin esperar a que el viento sople a favor.
Solo empezar.
Y seguir.
Porque así, pasito a pasito, es como se llega lejos.
Y tú, querido corredor…
¿Empiezas cuando toca o te esperas al lunes?
Cuéntamelo en: hola@correr.run
Que pases un gran día,
Mariano
PD 1: A veces la motivación no llega antes de empezar. Llega después.
PD 2: Si tienes un colega que siempre dice “el lunes empiezo”, mándale esto. Igual arranca hoy. → https://correr.run/
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