Uno de los principales problemas que tenemos los corredores (yo soy el primero que levanta la mano) es la comparación.
Y lo sé: es difícil no caer.
Nos pasamos el día viendo marcas, ritmos y entrenamientos en Strava, en Instagram… comparando lo que hacemos con lo que hacen los demás.
Y claro, cuando llega el día de la carrera, es muy complicado no subirse a la moto.
Ves a alguien adelantar, o ves un ritmo en el reloj que no es el tuyo, y ya te pones nervioso.
El caso es que, para competir sin compararte tanto, hay una técnica que ayuda bastante:
La del rival invisible.
Es una forma sencilla de enfocar la carrera para no estar tan pendiente de lo que hacen otros y, en cambio, centrarte en lo tuyo.
¿Y cómo se aplica esto de la psicología del rival invisible?
Pues mira:
1/ Concéntrate en tu progreso, no en su ritmo
La idea es usar a otros como referencia, pero no como juez.
No se trata de si ellos van más rápido, más frescos o con mejor postura.
Se trata de fijarte en cómo vas tú, en tu sensación, en tu esfuerzo, en si estás cumpliendo tu plan.
Más rendimiento, menos números.
2/ Si estás compitiendo, márcate mini-desafíos
Esto ayuda muchísimo cuando la cabeza empieza a dar vueltas.
Micro objetivos:
– Llegar a un punto concreto
– Mantener un ritmo un tramo
– Aguantar una parte de la carrera sin pensar en nadie más…
Son cosas simples, pero te devuelven el control.
Y si tienes que “competir” con alguien, que sea contigo mismo en esas micro metas que te marcas.
3/ Transforma la comparación en motivación
En lugar de pensar “es mejor que yo”, cambia esa frase por algo que te sume, como:
“voy a aprovechar su ritmo para mejorar el mío”.
Es un pequeño cambio, pero te recoloca la cabeza.
Dejas de sentirte peor y empiezas a enfocarte en lo que te puede ayudar en ese momento.
4/ Controla tus emociones, no las suyas
Esto es clave.
Solo puedes controlar lo tuyo: tu respiración, tu ritmo, tu energía, tu estrategia.
Lo que haga el de al lado (si va más fuerte, si va más rápido o si va sufriendo) no debería afectarte.
Cada uno lleva su batalla.
La tuya es la que cuenta.
Estas estrategias son sencillas, pero funcionan.
Ayudan a evitar compararse… y si inevitablemente te comparas (porque es normal), que al menos sea de una forma que juegue a tu favor.
Espero que te ayuden.
Que pases un gran día
Mariano
PD1: Compararte no te convierte en peor corredor. Pero aprender a soltar esa comparación sí te convierte en uno más feliz.
PD2: Si conoces a alguien que también se pasa de vueltas comparándose en las carreras, reenvíale esto. Igual le hace el día. → https://correr.run/
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