Llega el fin de semana y empiezan las carreras, las competiciones…
Y los nervios, claro. A veces se presentan sin invitación.
Pero ojo con esto:
Un poco de estrés, un poco de nervios… está bien.
La clave no es quitárselos de encima.
La clave está en aceptarlos, en no pelearse con ellos.
En entender que esas cosquillas en el estómago también forman parte del jeugo.
Porque sentir mariposas antes de una carrera no es señal de debilidad.
Es señal de que estás activado.
Tu cuerpo se está preparando.
Y eso, créeme, es buena señal.
Porque… ¿sabes qué pasa?
Que si peleas contra los nervios, se hacen más grandes.
Se apoderan del volante.
Pero si los dejas estar, si los aceptas, se colocan en su sitio.
Y a veces… hasta se convierten en gasolina.
Lo de dormir mal la noche antes es normalísimo
Seguro que te ha pasado.
La noche antes de competir, el clásico festival:
Dar vueltas, soñar raro, comer techo…
Pero tranqui.
Lo importante no es esa noche, sino las anteriores.
Si vienes descansado, tu cuerpo no lo va a notar tanto.
Así que si duermes regular, no pasa nada. No te rayes.
Algunos truquillos para domar los nervios:
1/ Baja pantallas y baja revoluciones
No te tires la noche entera revisando el recorrido o el tiempo.
Pon un límite: móvil fuera al menos una hora antes de dormir.
Usa ese rato para estirar o leer un rato.
Tu mente te lo va a agradecer.
2/ Cena conocida y tempranito (rollo horario europeo)
Nada de inventos.
No es el día para probar platos picantes o mega grasientos.
Cena algo que te siente bien, que conozcas y que no te dé guerra.
Y hazlo pronto. Así ayudas a la digestión y te levantas más ligero.
3/ “Mise en place” (versión corredor)
Esto se lo escuché a Anthony Bourdain y aplica que da gusto:
Deja todo listo el día antes.
Dorsal, ropa, zapatillas, geles, sales, GPS cargado, todo.
Cuanto menos tengas que pensar el día D, más tranquilo estarás la noche anterior.
La improvisación déjala para los que se apuntan a última hora.
4/ Respirar, visualizar, relajar
Si ves que las pulsaciones se te suben sin haber salido de casa… respira.
Literalmente.
Haz unas respiraciones profundas, lentas.
También puedes hacer una visualización rápida:
imagina cómo será la salida, cómo te colocarás, cómo reaccionarás si algo se tuerce.
Una especie de “ensayo mental” que pone la cabeza en su sitio.
Porque al final de esto va todo:
De llegar con la cabeza en su sitio, con las cosas atadas, con los nervios en su lugar (que no es el centro de mando).
Y tú, querido corredor…
¿Tienes algún truco o ritual pre-carrera que siempre te funcione?
Cuéntamelo en hola@correr.run que me encantará leerlo.
Que pases un gran día
Mariano
PD 1: Si esta newsletter te ha venido bien, mándasela a ese colega que siempre está atacado antes de competir. Igual le ayuda a soltar el nudo del estómago.
PD 2: Si tienes una carrera pronto y no sabes muy bien cómo gestionarla, escríbeme. A lo mejor puedo echarte un cable (aunque sea mental).
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