Hay una cosa que nos pasa a muchos corredores.
Y es que antes de una carrera nos contamos muchas películas.
Demasiadas.
Da igual que sea un maratón, una media o una carrera que te importa de verdad.
La semana antes, la cabeza se pone creativa…
y se pone a pensar de más.
Y muchas veces, no para bien.
Empiezan a aparecer pensamientos del tipo:
¿Y si reviento?
¿Y si no llego?
¿Y si hoy no es el día?
¿Y si todo lo que he entrenado no sirve para nada?
¿Y si… (inserta aquí tu pensamiento favorito)?
Y ojo, que no es que los corredores seamos negativos.
Es que nuestro cerebro funciona así.
Estamos programados para buscar peligros.
Para cazar el mamut.
Para anticipar lo malo “por si acaso”.
El problema es que ese miedo prehistórico, en una línea de salida, no ayuda.
Lo que hace es bloquearte.
Te roba energía antes incluso de empezar a correr.
Y aquí viene la parte importante.
Si vas a gastar energía imaginando el peor escenario posible (el muro, el abandono, el desastre),
¿Por qué no gastar la misma energía imaginando lo contrario?
No para engañarte.
No para hacerte el loco.
Sino para jugar con las mismas reglas.
Imagínate fuerte.
Imagínate pasando un momento difícil sin venirse abajo.
Imagínate manteniendo el ritmo cuando otros empiezan a sufrir.
Imagínate cruzando la meta con los brazos en alto.
Porque no nos engañemos…
Eso también puede pasar.
Y muchas veces pasa.
Esto tiene un nombre:
VISUALIZACIÓN
Y no es nada raro.
Es usar la cabeza a tu favor.
Básicamente consiste en imaginar con detalle lo que quieres que ocurra:
Las sensaciones, el ritmo, la calma cuando toca apretar, la cabeza respondiendo cuando las piernas dudan.
¿Para qué sirve?
Para llegar menos nervioso.
Para estar tranquilo cuando algo no sale perfecto.
Para que, cuando llegue el momento duro, tu cabeza no entre en modo alarma y diga: “tranquilo, seguimos el plan”.
No hace que corras más rápido por arte de magia.
Pero hace que no te sabotees antes de tiempo.
Y eso, en carreras largas o importantes, es medio trabajo hecho.
Por eso te lo cuento ahora.
Porque entre zapatillas nuevas, relojes, geles y mil cachivaches, parece que todo se compra.
Y no.
A veces lo que más te ayuda a correr mejor no va en los pies ni en la muñeca.
Va aquí arriba.
Así que antes de tu próxima carrera, prueba esto:
Si tu cabeza se va al desastre… tráela de vuelta.
Gasta la misma energía imaginando que sale bien.
Porque también puede salir bien.
Y muchas veces, sale bien.
Que pases un gran día
Mariano
PD1: No es motivación barata. Es no ponerte palos en las ruedas antes de empezar.
PD2: Si conoces a alguien que se raya la semana antes de competir, mándale este email. Igual le ayuda más que otro gadget. → https://correr.run/
Únete a la newsletter que leen cientos de corredores populares
Motivación diaria en tu buzón para correr más y mejor